viernes, noviembre 12, 2010

¿Regiones en marcha?

La descentralización del País ha sido una vez más la vedette que en la capital nadie le da bola, pero que en las regiones llena la sala. Los últimos conteos de resultados de estas elecciones municipales y regionales  2010 ya los tenemos casi todos. Los dados han sido jugados una vez más y el tema de la descentralización comenzará a salir de la conciencia de la esfera pública, que volcará toda su atención a las elecciones presidenciales y legislativas que nos esperan el 2011.

Es parte de la democracia que el futuro y lo que se pueda hacer de cara a ella, se reflexione solamente cuando las elecciones están a la vuelta de la esquina. Pero ahora que ya pasó la histeria (hype como dicen algunos teóricos de las comunicaciones) de las elecciones, se debería tomar aire  y retomar la reflexión sobre que tipo de regiones deseamos tener en nuestro país.

La descentralización ha sido siempre ha sido una posibilidad y a la vez una barrera. El modelo actual se caracteriza por la relación conflictiva de un centro en continuo intento de subyugar a una periferia que constantemente se resiste. No responde a las demandas ni de la población ni de las fuerzas que acompañan el proceso de globalización. Ello no es nada nuevo. La relación disfuncional entre centro y periferias siempre ha sido una lamentable realidad en el país. 

Pero el gran problema de la descentralización del país es justamente su complejidad. Por un lado existen intentos que llevan décadas, muchos de ellos creados y al mismo tiempo torpedeados desde el centralismo, otras veces creados desde la periferia y trabados justamente desde ella, mientras que procesos de tercer tipo, es decir que no provienen ni de un lado ni del otro, suceden sin mayor interferencia y sin que se pueda reconstruir ni su origen ni su dinámica.

Pareciera que fuese un fenómeno típicamente peruano. Pero esta idea también es un sinsentido. Muchos de estos procesos de decentralización o de regionalización, como uno quiera llamarlo, son influidos o siguen patrones similares a dinámicas que compartimos con otros países latinoamericanos y con el mundo en general, en lo que algunos expertos describen como los fenómenos resultantes de la interacción de los procesos de globalización y localización (glocalization).

Sin embargo, el término mismo de Descentralización lleva en él mismo una importante limitación. Las palabras son gestos cargados de significado. Habría que considerar entonces lo que se avanzaría si se evitaran las palabras Descentralización y Provincia. El argumento es básicamente de tipo emocional. El proceso de “des”centralización hace referencia a un accionar de tipo reactivo y hablar de lo provincial hace referencia a la eterna y frustrante condición de ser periferia. Hablar de Desarrollo Regional o de regionalización sería justamente eso, uno de aquellos pequeños pero bien encaminados pasos.

Existen otros paises y regiones del mundo que pueden servir no de modelo sino de cantera para ideas y reflexiones. Se argumenta con frecuencia que las naciones parecen estar en un proceso de pérder su omnipresencia como actores, mientras que algunas de sus regiones aparecen con mucha más presencia que antaño.

Por ejemplo, la Union Europea no solamente es un conglomerado entremezclado de naciones, es también un gran conglomerado de regiones muy diversas. Y es que Europa, como todas las grandes regiones del mundo ha sido desde sus orígenes un gran caos de regiones, íntimamente entrelazadas al tiempo que continuamente intentaban subyugarse unas a las otras. El renacimiento contemporáneo de las regiones, un fenómeno que acompaña la globalización es un paso más en este proceso. Una explicación podría ser que las regiones son más pequeñas, más homogéneas y más flexibles que los actores nacionales. Es por eso que en la Comunidad Europea se trabaja cada vez más con la idea de una Europa de las Regiones, en la que serán estas las que determinarán calidad de vida y niveles de desarrollo.

La pregunta que queda abierta es que hacer con nuestras regiones. Queda entonces pendiente mirar las regiones del país desde una mirada holística, lo más abierta y completa posible. Antes de hacer planes maestros, que tientan a la reescritura con cada cambio de gobierno regional, se necesita que la región entera se mire junta. No lo que haya que hacer a corto plazo que por este camino lleva al enfrentamiento inevitable, sino cuales son los consenso mínimos sobre el pasado, la realidad y el futuro de la región. ¿Si otras regiones en el mundo lo han podido hacer, porque en el Perú no es ello posible?

¿Que sucediese si en una región del país se lograse más claridad sobre por ejemplo cinco dimensiones, como fueron propuestas para una región alemana en pleno sufrimiento de las consecuencias de la caida del muro? En ese caso identificaron como capas de reflexión regional las dimensiones de la  Historia/Cultura, Medio Ambiente/Ecología, Circulación, Economía, e Identidad.  Mientras que otro estado federal mucho más exitoso convocaba a 500 personajes regionales de todas las tiendas, para hacer un diagnóstico acerca del posicionamiento de su región. Son solamente dos ejemplos de búsqueda por alternativas de desarrollo. ¿Cuantas más habrá?

Si en otros paises o regiones del mundo ya se buscan crear y seguir proyectos de desarrollo integral, a mediano y largo plazo, que contengan el mínimo común de consenso, que siempre se puede encontrar, ¿porque aun no lo logramos hacer en el Perú? Y si nos cuesta tanto, ¿porque no estudiamos los casos en otros lados del mundo? Puede que mirando hacia el otro, nos encontremos nosotros mismos.

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