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Julio no pintó bien


© Interfoto

Dos periodistas conversan sobre las muertes en la Pandemia.

Presentan data durísima pero confirmada: la diferencia de muertos en abril 2019 y abril 2020 aumentó en un 42%, la diferencia de muertos en mayo 2019 y mayo 2020 aumentó en un 170%, la diferencia de muertos en junio 2019 y junio 2020 aumentó en un 182 %. Y si comparamos el primer semestre de 2019 con el del 2020 encontraremos una diferencia de 50000 muertos adicionales. Y faltan los números para julio y agosto, que están pendientes. Recordemos entonces que en mayo nos anunciaban a todos que se entraba a una meseta, que obviamente nunca fue tal, dado que las diferencias de muertos no dejan de aumentar. Recordemos además que inicios de julio Lima y la mitad del país salieron de la cuarentena general, lo que ha provocado en muchas personas tanto naturales como jurídicas suponer que al salir de la cuarentena, se salía también de manera automática de la pandemia, lo que es una delusión más que peligrosísima.

Citan a la Ministra de Salud y explican que ella reconoce que van 43000 muertes, incluyendo los no confirmados e incluyendo a los no-covid que murieron por no poder recibir tratamientos. Ella dice también cada vez que puede con un rictus particular y como un mantra impuesto: "Hay un alza pero no es un rebrote", lo que me recuerda otra frase para el recuerdo que decía "no es plagio, sólo copia". Se entiende, porque reconocer que es rebrote o que nunca hubo ni meseta ni declinación de la curva epidémica, significa reconocer que se necesita regresar al martillo para aplanar, y volver a cuarentena o aplicarlas de manera radical, sea general o focalizada (¿qué fue del anuncio de detectar rápido, en cantidad necesaria y sin contemplaciones, de hacer seguimiento y de aislar zonas con alto índice de contagio, se acabó ya la plata para comprar y analizar pruebas covid?), así como idear maneras de intervenir el sector privado para garantizar abastecimiento y servicios, porque ni el sector ni los fondos públicos dan ya más. Se confirma, me temo, que se busca evitar, cueste lo que cueste, afectar a los dueños del Perú, estén estos donde estén, especialmente en Lima donde se concentran los grandes capitales y las grandes decisiones. Total en las regiones las mineras y otros negocios extractivos nunca pararon de verdad.

Nos recuerdan que el toque de queda se mantiene (como si en la noche hubieran más contagios). Pero este toque de queda, como medida anti Covid, encubre más bién dos cosas, finge por un lado acción y firmeza, siendo meramente un accionismo, y segundo - esperamos equivocarnos - puede que ejercite maneras para activar un militarismo/autoritarismo que no sabemos qué dirección quiera tomar más adelante.

El podcast menciona al final varias veces eso que llaman "nueva normalidad" y eso de aprender a convivir con el Covid, lo que es una manera eufemística de anunciar que habrá que aguantar y que cada uno está suelta en plaza velando por sí mismo. Es cierto, julio no pintaba bien, pero agosto tampoco se prepara para pintar bien, ¿y que nos depararán los demás días hasta que se inicie el año del Bicentenario?


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